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Viaje a Palencia : Etapa 1 Palencia - Frómista (47 kms)

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Cicloturismo - A partir de tres dias (Grandes recorridos)
Escrito por Moreno   
Martes, 04 de Octubre de 2011 12:41


De cómo los Alucheros se despiden del murmullo incesante de gentes y de tráfico de su barrio y se dirigen a las tierras palentinas, zona de campos y montaña, de arte y de pantanos. En Palencia nace y muere está ruta, que en el día de hoy alcanza el pueblo de Frómista, cuyas calles forman parte del recorrido del camino de Santiago.

Mapas, perfiles e información GPS en wikiloc

Fotos en panoramio

El 18 de Julio cuando el sol suele aplicarse con mayor vehemencia sobre las tierras de nuestro país, salimos los Alucheros en busca de imágenes y palabras por las tierras palentinas.

Este año el viaje intentó conjugar arte y aventura, deporte e historia; nuestro objetivo es por tanto, mostraros como a bordo de una simple bicicleta, se puede conocer la esencia de esa tierra. Región no muy conocida pero cautivadora y poseedora de la mayor concentración de iglesias románicas de Europa.

Llegamos a Palencia el lunes 18 de julio, el inicio de nuestra ruta circular que debería acabar en el mismo sitio unos días después. Tres Alucheros fuimos los componentes de la partida, aunque durante el camino que fue largo, algunos se incorporaron y otros incluso llegaron y se fueron.

Tras un paseo por las entrañas de Palencia, a través de su calle Mayor que nos deja a un lado su Plaza Mayor y en cuyos alrededores pudimos disfrutar de la preciosa fachada de la iglesia de San Francisco y la Soledad , partimos en busca del destino de nuestro primer día, Frómista.

Una brisa benevolente nos acompaña en la salida de Palencia, y el viajero lo agradece ya que el calor excesivo no es buen consejero del cicloturista. Nos adentramos en Tierra de Campos, una extensa comarca que abarca las provincias de Palencia, León, Valladolid y Zamora, comarca que el Gran Delibes la definió como la Castilla esencial, la Castilla por antonomasia, la Castilla espectacular por la ausencia de espectáculo. Sin duda el gran autor la definió con claridad, porque es una tierra llana, cerealística, de paisaje austero como sus pobladores pero con un sabor de lo añejo que al Aluchero le transporta a otro tiempo, a la Castilla de Machado y a ese recuerdo infantil de monotonía de lluvia tras los cristales.

Nuestra primera parada fue Husillos, justo al desviarnos camino de Fromista. En Husillos como quien no quiere la cosa nos encontramos con la primera joya del camino la Colegiata de Santa María. El pueblo sestea y no encontramos a nadie que pueda enseñárnosla por dentro, así que hemos de conformarnos con su magnífica fachada, una esplendorosa portada que se encuentra acompañada de dos ventanas apuntadas que parecen protegerla de los malos augurios. Junto a la portada se alza la torre, piedra maciza , sobriedad castellana.

Pasado Monzón de los Campos, nos desviamos a Ribas de los Campos ambas localidades de mismo apellido se encuentran bañadas por el río Carrión. Buscamos el Monasterio de Santa Cruz, que se encuentra a unos dos kilómetros del casco urbano junto a una finca agropecuaria. Resulta triste contemplar lo que antaño fue un destacable monasterio como se ha ido deteriorando, y resulta ya alarmante al enterarnos que dicho monasterio es un monumento histórico-artístico desde el año 1931. Curiosa forma de proteger el patrimonio. Un reflejo más de la sensibilidad de nuestras Administraciones amantes del ladrillo y con poca memoria para nuestra historia.
Julio en contemplación

Del monasterio se conserva una iglesia, que transmite tristeza y desamparo y de la que se desprende el olor rancio de la alfalfa secándose a la luz del verano.

Retomamos el camino en busca de Amusco, nuestra próxima parada, allá visitamos en primer lugar la Ermita de Nuestra Señora de las Fuentes, monumento histórico-artístico desde el año 1963 de enormes proporciones, incluso desmesuradas para la sencillez de lo que suelen ser las ermitas, junta a ella descansa el cementerio, y entre ambos constituyen una estampa silenciosa, quieta , sólo arropada por el tiempo.

En el casco viejo de Amusco nos encontramos con la Iglesia de San Pedro, o como los paisanos la conocen, el Pajarón de Campos. Se trata de una iglesia de enormes proporciones que la hacen visible desde muy lejos. Su fachada occidental, más moderna nos muestra una espadaña impresionante y un arco apuntado de cinco arquivoltas, al lado de la fachada, y para desconcertar al cicloturista se hayan varias casas antiguas de ladrillo, construcciones que son capaces de alterar cualquier belleza. Sin embargo la portada meridional la más antigua protegida por un pórtico medieval, nos muestra una pequeña y recogida plaza, sencilla y bella, sin más pretensiones que no sea estropear la monumentalidad de la iglesia.

El Aluchero ya anda algo sediento y se sienta en una terraza cuya vista acaba en la espadaña de la Iglesia de San Pedro. Calma su sed y se sumerge en el ambiente del pueblo, un ambiente quieto, como parado en el tiempo. Los paisano buscando en la carretera alguna novedad, algún cambio y los Alucheros sumergiéndose en sus pensamientos, disfrutando del viaje que acaba de empezar.

De Amusco nos dirigimos al final de la etapa de hoy, Fromista. 47 kilómetros que apenas han pesado sobre las piernas, la brisa ligera, la carretera llana como la palma de la mano, no han dejado apenas sufrimiento, o puede que el ansia del comienzo de la aventura haya hecho que los Alucheros apenas hayan sentido el peso de los kilómetros.

Frómista forma parte del recorrido del Camino de Santiago, y eso se nota en sus calles ya que hay algo más de alboroto, y algún visitante con mochila, y algún que otro cicloturista.

En Frómista está la Iglesia de San Martin, una de las joyas del recorrido, una maravilla arquitectónica que solo ella merece un viaje. Los canecillos se mantienen en perfecto estado, los capiteles son de una precisión matemática. Lo dicho uno de los mejores ejemplos del románico palentino y por ende del románico de nuestro país.

Una vez lleno el buche, nos dispusimos a dormir bajo las estrellas. El aposento de nuestra primera jornada fue la Ermita de la Virgen del Otero a las afueras de Frómista.

En la puerta de la Ermita y bajo la arboleda que se mecía por el viento los Alucheros reposamos serenos, con el estómago lleno y el espíritu repleto.